Manejo Integrado de Plagas

MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS EN LAS PLANTAS DE PROCESAMIENTO DE ALIMENTOS

Hoy por hoy es imposible hablar del control de plagas en el proceso de elaboración de alimentos, entendiendo el mismo, exclusivamente, como la aplicación de productos químicos. Lo técnicamente correcto es el manejo de las plagas mediante el sistema de “MANEJO INTEGRADO”.

Se denomina “Manejo integrado de plagas” a la utilización de todos los recursos necesarios, por medio de procedimientos operativos estandarizados, para minimizar los peligros ocasionados por la presencia de plagas. A diferencia del control de plagas tradicional (sistema reactivo), el MIP es un sistema proactivo que se adelanta a la incidencia del impacto de las plagas en los procesos productivos. 

Para garantizar la inocuidad de los alimentos es fundamental protegerlos de la incidencia de las plagas mediante un adecuado manejo de las mismas. El MIP es un sistema que permite una importante interrelación con otros sistemas de gestión y constituye un prerrequisito fundamental para la implementación del Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, según su sigla en inglés).

Dentro de la industria de transformación de los alimentos, los canales de distribución y los consumidores intermedios, Las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) son el primer escalón hacia el aseguramiento de la inocuidad de los alimentos. Buena parte de las BPM se asientan sobre procedimientos estandarizados dentro de los cuales se destaca el MIP

El MIP como prerrequisito de otros sistemas de calidad consiste en realizar tareas en forma racional, continua, preventiva y organizada para brindar una mayor seguridad en la inocuidad de los alimentos, mejorar la calidad de los mismos y disminuir las pérdidas por productos alterados, y lograr un sistema de registro del programa implementado para mejorar de manera continua su gestión.

La “inocuidad de los alimentos” entraña la ausencia de contaminantes (como plagas o sus residuos), adulterantes, toxinas que se dan en la naturaleza y cualquier otra sustancia que pueda hacer nocivo el alimento para la salud con carácter agudo o crónico. 

Es vital en este aspecto el rol de la industria para asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos partiendo de su producción en el campo y pasando por el almacenamiento, la elaboración y la distribución, con el empleo de unas buenas prácticas de fabricación y de manipulación adecuada de los alimentos. El gobierno, la industria alimentaria y los consumidores tienen que desempeñar sus respectivas funciones eficazmente y de forma concertada para asegurar que la calidad e inocuidad de los suministros alimentarios no se vean comprometidas y que se reduzcan al mínimo las pérdidas dentro del sistema alimentario.

La productividad, la calidad y los costos constituyen lo que ha dado en llamarse “las tres dimensiones de la competitividad”. Existen numerosas herramientas para mejorarlas, pero no se trata de recetas que puedan aplicarse automáticamente ni extrapolarse. Para alcanzar el éxito se necesita, como condición previa, un verdadero cambio de mentalidad y la vivencia de un sistema seguro. 

El desafío de estos días es repensar los sistemas productivos provocando la reingeniería del sistema. Para poder pensar en reingeniería es necesario contar con un criterio de orientación serio, personal capacitado, estimulado y polivalente, con estándares fijos y con trabajo alineado a objetivos claros. 

Sin pensar en un inicio en sistemas de alta exigencia para la certificación, pueden utilizarse prerrequisitos y procedimientos de gestión segura como las buenas prácticas de manufactura, que son procedimientos simples y significan un salto cualitativo importante. 

Dentro de los mencionados prerrequisitos, por ejemplo, para un sistema HACCP se encuentra el control de plagas, el cual deberá hacerse mediante un manejo integrado. 

La presencia de plagas es inaceptable tanto en las áreas de recepción, elaboración como en las de despacho. Constituyen una “suciedad” que contamina y muchas veces es fuente de propagación de enfermedades ETAS (Enfermedades transmitidas por alimentos). Los programas de manejo integrado de plagas MIP llevan a una reducción en el uso de plaguicidas mediante un enfoque mas preciso de los procedimientos de control de plagas.  

Los profesionales del manejo de plagas desempeñan un rol fundamental en las medidas a tomar en este sentido. Ellos pueden evitar que algunas situaciones queden fuera de control y lleguen a significar un riesgo para la seguridad alimentaria.

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